viernes, 15 de mayo de 2015

Casandra II

A veces por un plato de comida sin la temperatura ideal, otras veces por una camisa arrugada. Por la ropa ajustada, o por nada, sin razón. Quien había sido algunos años atrás la razón de su existir, su máximo amor, era un ser que emanaba terror con cada mirada.

Casandra no recordaba bien cuando el Dr. Jekyll había empezado a convertirse en Mr. Hyde, pero el embarazo potenció todo. Dejó el único cargo titular que consiguió en un Jardín de Infantes, "porque estar rodeada de niños te enferma mucho", "quiero que seas una madre presente", "yo te puedo mantener", y se fue a vivir con el padre de su hijo a un departamento, su cárcel.

En los ocho meses y medio que Mariela vivió dentro de su madre, él se limitó a algunos empujones. Hubiera llegado a las 40 semanas de gestación si no la hubiera violado cuando ella se negó a tener relaciones por dolores en el vientre. Mariela nació del amor y el horror. Pero era su hija, y debía salvarla. Debían salvarse.



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