domingo, 21 de septiembre de 2014

Carta abierta de una desencantada


A los 15 años quedé embarazada y parí a los 16. Cursaba primer año del nivel secundario y durante los dos siguientes, Azul fue el centro de las reuniones con mis amigas y mis tardes de estudios. Aún hoy soy una estudiante, así que feliz día a mi.

Soy una estudiante porque tengo una familia de fierro y porque no necesité salir corriendo a buscar un trabajo para mantenerme con mi hija, sino que me alentaron para formarme en una carrera. Elegí Comunicación Social, porque así me lo recomendó una psicóloga a la que contacté para que me ayude a descubrir mi vocación (luego me quedé con Susana unos cinco años más), y no puedo estar más segura de que hice la elección correcta.

Ya pasaron ocho años desde que comencé mis estudios en la Facultad de Sociales de la Unicén, y no me fue difícil, porque amo leer, amo la carrera y porque estoy bastante acostumbrada a las instituciones. A esa Casa de Altos Estudios le debo mis últimos años de formación profesional, tres de ellos como periodista en www.Infoeme.com y medio como comunicadora institucional en la Facultad de Ingeniería de la Unicén. No puedo estar más plena y agradecida con mis dos trabajos.

Yo quiero que otros estudiantes se sientan como yo, o como me sentía. Porque el 19 de septiembre me tomé la libertad (esa de las que algunos dudan) de publicar una nota de la Agencia Comunica de la Facultad de Ciencias Sociales, donde cuenta, a cuatro días de que comience en Olavarría (en la Facultad) el juicio por los crímenes de Lesa Humanidad ocurridos en Monte Peloni, la historia detrás de la familia. La historia es hermosa y fue reconstruida por la tataranieta del inmigrante suizo que desembarcó en esas tierras para construir un vivero. Luego debieron ser devueltas al estado y el Ejército Argentino montó un Centro Clandestino de Detención.

Pero como al igual de otras notas, el Peloni estaba escrito Pelloni. Mi jefe me lo había corregido así que busqué cómo se escribía. De 2008 hasta el momento, Infoeme siempre publicó como "Peloni", al igual que el multimedios El Popular y demás medios. Incluso, el Monumento a Monte Peloni ubicado en el lugar, la página www.desaparecidos.org, el informe de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia y el Informe de la Memoria redactado en Olavarría sobre los crímenes ahí cometidos también plasmaban Peloni con una sola L. Esta inquietud ortográfica, pero no menor, me llevó escribirle ese mismo viernes desde mi correo personal a la secretaria de Extensión de la Facultad para expresar mi incertidumbre. ¿Su respuesta? Casi un tweet: "Ok. La Familia Pelloni nos han pedido que se escriba como corresponde el resto esta mal escrito......" 

Años y años escribiendo mal y nadie nos avisó. De todas maneras, estuve decidida a levantar la nota de la Agencia Comunica porque me encanta el laburo que hacen, y siguiendo una línea editorial, publiqué Peloni. Por eso, nos tildaron de mediocres. 

Yo no quise ser mediocre, quise que la gente conozca que ese sitio fue maravilloso y vio nacer a una familia inmigrante que con mucho esfuerzo montó su empresa, quise que resuene lo que allí sucedió y será debatido en un juicio que comienza este lunes, quise mostrar el laburo que mis compañeros y colegas hacen desde la Facultad, quise a la vez respetar una línea editorial. También hubiese querido que voces institucionales no opaquen por una letra todo lo que yo esperaba que suceda cuando levanté esa nota, porque ahora no quiero más, no tengo ganas desde tan temprano...  

Mediocre:


1   Que es de calidad mediana o regular, o más bien mala: su último disco es un tanto mediocre.
2   Que no es interesante o que no tiene valor: el trabajo realizado fue mediocre, por eso no ganó el premio.
3   Se aplica a la persona que no es inteligente o que no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza: es un mediocre: nunca llegará a triunfar en los negocios.


Tampoco quise desencantarme de instituciones que significan tanto para mi, pero que se le va hacer...

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