martes, 10 de septiembre de 2013

Mi mamá me mima II

Hace un tiempo escribí sobre mi mamá, esa persona tan particular que les conté, ejerce la profesión de enfermera a la vez que se constituye a mi parecer, como una excelente analista política de la sociedad argentina (y a veces mundial)....

En fin, encontré en una compu vieja, una carta de lectores que fue publicada en el diario local de Olavarría.

Se las dejo, primero porque es de una lírica imperdible, y segundo, porque la web ahora a pasado a almacenar todo aquello que no queremos que desaparezca y se ha convertido en un pen drive gigante. ¿Y si algún día Facebook se resetea y esas fotos que no guardaste en otro lado no existen más?...
Vamos a lo nuestro:

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Carta abierta a mi hija  y la familia Kysilka Garmendia

Titulo raro si los hay, a ver si me puedo explicar. ¿Como se hace para enseñar la historia? Se va de adelante para atrás, un  hecho reciente es el disparador, para ver porque sucedió nos retrotraemos al pasado reciente o lejano. Nuestro objetivo es el presente y el futuro, el pasado solo sirve como base a cierto entendimiento del por que  pasa hoy esto, no debemos  quedarnos pegados a él; actúa como referencia.
Disparador: mensaje de mi hija (se encuentra en un lugar privilegiado para observar la Plaza de Mayo completa) -“No deja de tener su encanto ver al pueblo reunido, lastima que cueste tanto”. Mama (que soy yo) muy enojada. Porque a esa gente le pagaron, porque no es espontáneo, etc, etc, y con una gran duda, ¿cómo le contesto sin transmitir la bronca y poder ser ecuánime? Porque ya estoy harta de extremos, ya no quiero ver todo negro o blanco, porque quiero grises y ella, que es puro futuro me los podrá dar.
Le contesto con ciertas frases que le den idea; que si ella cree que es bueno que el pueblo se movilice sea como sea, traído de los pelos, pagados, o por decisión propia, esto es así. Y decido escribirle esta carta para explicar ciertas cosas que en esa Plaza no fueron tenidas en cuentas.
No creo que todo lo que huela a campo, mas allá del pequeño y mediano campesino, sea oligárquico, no democrático y explotador (obvio en todos los lugares se cuecen habas, sea campo o ciudad). Y hablo con conocimiento de causa: seis hermanos, una mamá que acompaña, sueldo digno y una casa en donde vivir,  generaron un papá tractorista y un empleo en el campo. Resultado: educación (la querida escuela nro 43 de Sanquilcó), mucho cielo, los mejores veranos de mi vida de niña, ¿se acuerdan Inés y Marcelo todos los días de pileta, aún los de un frío que pelaba?, ¿de aquél enorme cortinado de “El Silencio” donde dimos pininos en el teatro con público incluido? ¿Y aquellas tardes de té, con la visita de hermanos mayores previa solemne invitación, en la casita con paredes de quínoa, tacitas de latita y tortas de barro de “El Coraje”?
Y junto a todo esto la convicción desde adentro que cuando al campo le iba bien nos iba bien a todos, sin ese odio que a la Sra. Presidenta parece que le sale por los poros y la voz.

  PD: Ah, y gracias a la familia Kisilka Garmendia, no por lo conseguido por que en eso mi papa tuvo mucho que ver,  sino por ser los dueños de un espacio donde logré ser una persona feliz y con la idea que nadie es más grande ni más pequeño que yo.                 

                                                                        PILAR SANCHEZ
                                                                  
¿Les gustó? Bueno... no se las presto.. mi mamá es mia.
 



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