martes, 22 de mayo de 2012

Mi mamá me mima


Cada uno piensa que su mamá es la mejor mamá del mundo. Sobre todo después de los 20, cuando ya pasamos la adolescencia y la etapa en que aborrecemos los límites que nos puso, y hoy agradecemos. Tal vez esta adoración se hace más presente en los hombres…ya que nosotras las nenas somos de papá (hablando de edipos no resueltos y de familias heterosexuales, que son las que yo conozco por ahora).
En fin, no vengo a hablar de padres ajenos. El “mundo” merece saber que existen personas como mi vieja, y que son lo mejor que hay (psicólogas que no sean mi hermana abstenerse).
María del Pilar se crió en el campo con cinco hermanos más. Hizo gimnasia toda su vida y terminó la secundaria luego de que naciera yo, la cuarta descendencia, tercera hija, allá por sus 30 años.
De adolescente limpiaba casas. Su mayor satisfacción por esa época era que llegue fin de año y depositar sus ahorros en un Levi’s nuevo.
Siempre leyó mucho. De chiquita (y ahora más de grande) siempre devoró libros, y yo me rodeé de ellos a su misma edad. Es feliz con libros.
La Pili se casó con un comerciante de posición acomodada cuatro meses luego del primer beso. Fueron amigos durante muchos años, saliendo juntos con sus parejas correspondientes, pero una vez que se besaron no se separaron más.
Mi mami estudió licenciatura en enfermería y es la mejor enfermera que yo conozco. Nada de "mamita" ni malos tratos. Es una nursery por excelencia, lo que la hace una mami más cariñosa. Y aunque no lo sepa, es una de las mejores sociólogas que tengo alrededor. Porque además de su experiencia histórica, los libros que se devora la Pili van desde el análisis de los logos en la sociedad de masas a la contraofensiva montonera allá por el ‘80. Entre inyección e inyección la Pili se crispa y se pone mal por los jóvenes a los que se les promete puestos y teme que echen de plaza de Mayo. En una época militó con el radicalismo. Pero hoy se conforma con llegar a la casa de su hija estudiante de Comunicación Social para vomitar toda la política que lleva adentro.

Se hizo su primer tatuaje a los 45 años. Una P, una R y una coronita arriba. A su banda del corazón siguió a Córdoba, Uruguay, y hasta me abandonó en mi cumpleaños número 8 para ir a llevarles chocolate caliente y café a los fanáticos que esperaron afuera del hotel Savoy de Olavarría por el recital de los Redondos que nunca llegó. Hoy está enojada con su Indio vendido al sistema, pero ese es uno de sus tantos mambos.

Yo supe los significados del término coger, violar, forro, porro, antes de los diez años. Mamá llegó a tener plantas de dos metros de marihuana hasta que la adicción de su hijo la hizo reflexionar sobre las prácticas ilegales que llevaba a cabo.
En mi adolescencia la casa estaba forrada con forros. Mi mamá repartía preservativos en toda la casa a sabiendas que, sus hijos de 22,20,21 y 16, tenían las hormonas revolucionadas y que el sida está en todos lados. En cajones o pegados en la pared, siempre estaba el preservativo que te iba a cuidar una vez más. Si hay se va a usar, si no hay no, era el razonamiento.
Obviamente que su mayor preocupación era el contagio de HIV, es por eso que no sólo no se enojó, sino que se emocionó ante la noticia de que su hija de 16 años iba a ser mamá (léase la autora del blog).  Sólo ella. (N de R: no la concebí en casa, claramente).

Muchas veces sentí vergüenza de mi mamá. De sus polainas y su entrada a los gritos en empresas de centrales telefónicas que le cobraban de más. Hoy en un espejo, veo que soy nada más ni nada menos lo que sus enseñanzas moldearon.
De ella aprendí a hacer lecturas del otro lado, a preguntar todo lo que no sé, de protestar cuando algo no es como debe ser y lo más importante, aprendí que hay tantas personalidades y maneras de ser como humanos en el mundo. Y todas son válidas. Ella me instruye en mi camino hacia las libertades y derechos desde que soy chica, desde que a mis 6 decidí abrir la puerta e irme del Jardín de Infantes hacia mi casa, caminando sola las tres cuadras que me separaban, porque no quería estar ahí.

Todo lo que diga de ella queda corto. Ilusa yo que creí poder resumir su esencia en un blog.

Hoy transita su vida en un Hospital público y en una casa en el campo, entre sus nietos. Pilar es el pilar de la familia. Es lo que sostiene las partes juntas. Es a quien llamamos cuando estamos en problemas, cualquiera que sea. Es por quien estamos dispuestos a darle el mundo, ese tan lindo que armó para nosotros…

   

1 comentario:

efa dijo...

un regreso blogger ya es motivo de festejo.
Flor de Flia.
Salud