miércoles, 10 de febrero de 2010

Castidad, Castidad

Castidad, castidad, que de crímenes
se cometen en tu nombre.
Jaime Gil de Biedma

Yo nunca fui casta
regodearnos con el sexo es una hipocresía riquísima
no lo niego
pero yo nunca pude ser hipócrita, yo voy al grano
directa y sin límites
sólo las sosas se la dan de interesantes
yo soy inteligente
por eso cuando quiero un hombre no lo pido con melindres
le voy p'arriba y lo salto y me le aferro
pero por eso también he tenido poca suerte
porque ellos se cansan rápido de las puticas ladillosas
Yo nunca fui casta
en cuanto cumplí la edad de la pubertad
cuidé mi cutis restregándome con los machos
ni un granito me salió por exceso de masturbaciones
yo, a decir verdad, no andaba creyendo en virginidades
yo me crié en la calle, al garete
y mi sexo iba conmigo
Yo nunca fui casta, zorra sí
nadie me enseño la malicia, yo nací con ella
muy temprano empecé a latir y no masacré mi ritmo
Yo nunca fui casta, ¿Para qué sirve ser castos?
Si aunque con terror, temblando de precauciones
amarnos es lo único que queda.
La Habana, 1992
Zoé Valdes. Cuerdas para el lince, 1999


Pd: Ay que fuete!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo!!!!
Solo tendría que aprender a no andarme con melindres con los hombres... Pero me es tan dificil!!!!!! :(

Floripondia dijo...

que fuerte pero que verdadero a veces no?

besos